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Ligamento de Cooper

Destacado
Referencia IA

También conocido como

Ligamento pectíneo, Ligamento inguinal de Cooper, Ligamentum pectineum (latín)

Definición

El ligamento de Cooper, también conocido como ligamento pectíneo, es una resistente banda fibrosa que discurre a lo largo de la rama púbica superior de la pelvis.1 Descrito por primera vez por Sir Astley Cooper en 1804, representa un engrosamiento del periostio que cubre la línea pectínea (pecten pubis).2 El ligamento está formado por fibras del ligamento lacunar, el periostio a lo largo de la rama púbica superior y fibras aponeuróticas del músculo oblicuo interno, el músculo transverso del abdomen y el músculo pectíneo.3

Anatómicamente, el ligamento de Cooper se inserta medialmente en el tubérculo del pubis, donde confluye con el ligamento inguinal y el ligamento lacunar, y se extiende lateralmente a lo largo del pecten pubis, adelgazándose gradualmente a lo largo de su recorrido.4 Constituye el límite posterior del conducto femoral y se encuentra en estrecha proximidad con importantes estructuras vasculares, incluidos los vasos ilíacos externos en sentido superolateral y los vasos obturadores en sentido inferolateral.5 La porción medial del ligamento próxima al tubérculo del pubis es la sección más gruesa, lo que proporciona un soporte estructural robusto.6

En las cirugías reconstructivas pélvicas, el ligamento de Cooper actúa como un punto de anclaje fundamental debido a su excepcional resistencia y estabilidad. Proporciona una fijación segura para implantes de malla y suturas en intervenciones dirigidas al prolapso de órganos pélvicos y a la incontinencia urinaria de esfuerzo.7 Sus propiedades biomecánicas lo convierten en una estructura idónea para soportar la anatomía pélvica reconstruida, controlando eficazmente la movilidad excesiva del suelo pélvico.8

Contexto clínico

El ligamento de Cooper desempeña un papel crucial en diversos procedimientos quirúrgicos reconstructivos pélvicos, en particular en aquellos dirigidos al prolapso de órganos pélvicos (POP) y a la incontinencia urinaria de esfuerzo (SUI).1 Su excepcional resistencia y su estratégica posición anatómica lo convierten en una estructura de anclaje idónea para las reparaciones quirúrgicas en la región pélvica.

En el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo, la suspensión uretrovesical al ligamento de Cooper (también conocida como colposuspensión de Burch) consiste en colocar suturas a ambos lados de la uretra y fijarlas al ligamento de Cooper.2 Este procedimiento, utilizado por primera vez en 1958, proporciona soporte a la uretra y ayuda a prevenir la incontinencia al restaurar la posición anatómica normal del cuello vesical y la uretra proximal.3 La técnica ha demostrado tasas de éxito a largo plazo del 74-98% en estudios clínicos.4

En el prolapso de órganos pélvicos, el ligamento de Cooper sirve como punto de fijación seguro en procedimientos como la reparación paravaginal y la pectopexia.5 En 1949, se utilizó por primera vez para dar soporte al prolapso de la cúpula vaginal, lo que demostró la versatilidad de esta estructura anatómica en la reconstrucción del suelo pélvico.6 Las técnicas modernas a menudo implican fijar una malla sintética al ligamento de Cooper para proporcionar un soporte sin tensión a los órganos prolapsados.7 La suspensión al ligamento de Cooper repara eficazmente el prolapso de la cúpula vaginal y la fisura del elevador del ano, controlando la movilidad excesiva del suelo pélvico.8

Durante los abordajes quirúrgicos abiertos o laparoscópicos, la identificación cuidadosa del ligamento de Cooper es esencial, ya que se encuentra en estrecha proximidad con estructuras vasculares importantes.9 La vena ilíaca externa está especialmente cerca, situándose a aproximadamente 1.04±0.23 cm del punto medio del ligamento pectíneo izquierdo y a 1.25±0.43 cm del punto medio del ligamento pectíneo derecho en estudios cadavéricos.10 Los cirujanos deben extremar las precauciones para evitar lesiones vasculares durante las intervenciones en las que interviene este ligamento.

La selección de pacientes para intervenciones que emplean el ligamento de Cooper incluye a aquellas con incontinencia de esfuerzo genuina con hipermovilidad uretral, prolapso de órganos pélvicos significativo o prolapso recidivante tras reparaciones previas.11 Estas técnicas son especialmente valiosas para pacientes sexualmente activas debido a la preservación del eje y la profundidad vaginales normales.12

La recuperación tras las intervenciones que involucran el ligamento de Cooper suele requerir sondaje durante 24-48 horas, una reincorporación gradual a las actividades habituales a lo largo de 4-6 semanas y evitar levantar pesos pesados durante aproximadamente 3 meses.13 Las tasas de éxito son generalmente altas, y los estudios notifican tasas de curación objetiva del 85-90% para la incontinencia de esfuerzo y tasas de éxito similares para la reparación del prolapso.14

Cita científica

[1] Pulatoğlu, Ç., Doğan, O., Medisoğlu, M. S., Yassa, M., Ellibeş Kaya, A., Selçuk, İ., & Bayık, R. N. (2020). Surgical anatomy of the pectineal ligament during pectopexy surgery: The relevance to the major vascular structures. Turkish journal of obstetrics and gynecology, 17(1), 52–59. https://doi.org/10.4274/tjod.galenos.2020.21284

[2] Steinke, H., Hammer, N., Lingslebe, U., Höch, A., Klink, T., & Böhme, J. (2019). The fascial connections of the pectineal ligament. Clinical anatomy (New York, N.Y.), 32(7), 961–969. https://doi.org/10.1002/ca.23445

[3] Radiopaedia.org. (2019). Pectineal ligament. https://radiopaedia.org/articles/pectineal-ligament

[4] Cooper, A. (1804). The Anatomy and Surgical Treatment of Abdominal Hernia. London: Longman and Rees.

[5] Zhao, X., Niu, J., & Liu, Y. (2023). Strengthen the sacral ligament and paravagina by equilibrium control severe pelvic organ prolapse. Frontiers in surgery, 9, 1054008. https://doi.org/10.3389/fsurg.2022.1054008

[6] Burch, J. C. (1961). Cooper's ligament urethrovesical suspension for stress incontinence. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 81, 281-290.

[7] Langmade, C. F. (1978). Cooper ligament repair of vaginal vault prolapse twenty-eight years later. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 131(2), 134-138.

[8] Klutke, J. J., Carlin, B. I., & Klutke, C. G. (1998). Comparison of anchors used in anti-incontinence surgery. Urology, 52(6), 1055-1059. https://doi.org/10.1016/S0090-4295(98)00427-0