Respuesta detallada
Los implantes de pene se recomiendan para la disfunción eréctil (DE) si fracasan otros tratamientos, como los medicamentos orales, los dispositivos de vacío o las inyecciones intracavernosas, o en función de la preferencia del paciente¹. Según las Directrices de la EAU de 2025, la implantación de una prótesis de pene puede considerarse en pacientes que i) no son aptos para las distintas farmacoterapias o prefieren una terapia definitiva; y ii) no responden a otras modalidades de tratamiento². La diabetes mellitus, en particular cuando no está controlada, es un riesgo importante que debe abordarse antes de la cirugía de implante de pene. Las Directrices de la EAU identifican específicamente la diabetes como un factor de riesgo de infección de las prótesis de pene, lo que pone de relieve la necesidad de una selección óptima de los pacientes³. Aunque no existen ensayos controlados aleatorizados que determinen el umbral ideal de hemoglobina glucosilada aceptable antes de la cirugía de implante en pacientes diabéticos, un control glucémico adecuado es esencial para reducir al mínimo el riesgo de infección⁴. Un análisis multicéntrico de una gran cohorte demostró que determinadas combinaciones de antibióticos (vancomicina más gentamicina) eran las más eficaces para la preparación del implante en pacientes diabéticos a fin de prevenir la infección postoperatoria⁵. Las infecciones activas en cualquier parte del cuerpo, en particular las infecciones urinarias o las infecciones cutáneas de la zona genital, deben tratarse antes de la cirugía de implante de pene. Las Directrices de la EAU indican que unas técnicas quirúrgicas cuidadosas con una profilaxis antibiótica adecuada frente a bacterias grampositivas y gramnegativas han reducido las tasas de infección al 2-3% en la implantación primaria en pacientes de bajo riesgo y en centros de alto volumen⁶. Sin embargo, esta tasa puede aumentar significativamente en pacientes con infecciones activas, lo que puede provocar la retirada del implante, daños tisulares y una mayor dificultad para una futura reimplantación. La preparación psicológica es otro factor fundamental en la selección de los pacientes. Las directrices subrayan que un asesoramiento psicosexual específico puede mejorar la sexualidad y el bienestar sexual tanto de los pacientes como de sus parejas tras la cirugía de implante de pene⁷. Es posible que los pacientes con expectativas poco realistas, trastornos psiquiátricos no tratados o trastorno dismórfico corporal no sean candidatos adecuados. Las directrices señalan que los hombres con determinadas afecciones psicológicas, como el trastorno dismórfico corporal o del pene, pueden no beneficiarse de los procedimientos invasivos de aumento del pene y necesitan, en cambio, apoyo clínico y psicológico⁸. Es esencial un asesoramiento adecuado sobre unos resultados realistas, ya que las tasas de satisfacción son más altas (92-100% en los pacientes y 91-95% en las parejas) cuando se proporciona un asesoramiento adecuado⁹. Determinadas alteraciones anatómicas también pueden constituir contraindicaciones relativas. Los pacientes con fibrosis significativa del pene, enfermedad de Peyronie grave con calcificación extensa o una cirugía uretral compleja previa pueden presentar mayores dificultades técnicas durante la implantación. Además, la erosión inminente del implante que afecta a la parte distal de los cuerpos cavernosos, a la uretra o al glande puede producirse en el 1-6% de los casos tras la cirugía y debe evaluarse cuidadosamente¹⁰. Los pacientes con una alteración vascular significativa, como los diabéticos, tienen un mayor riesgo de complicaciones graves como la isquemia y la necrosis del glande, descritas en aproximadamente el 1.5% de los pacientes¹¹. Las Directrices de la EAU también señalan que el hipogonadismo se asoció de forma independiente a la infección del implante según un análisis retrospectivo de una gran base de datos de reclamaciones de seguros de EE. UU.¹² Del mismo modo, los pacientes con lesión medular presentaron un mayor riesgo de complicaciones, con hasta un 16% de casos de infección de la prótesis en las series publicadas¹³. Estas poblaciones de pacientes requieren una consideración especial y, posiblemente, un manejo perioperatorio más intensivo para reducir al mínimo las complicaciones. En conclusión, aunque los implantes de pene ofrecen altas tasas de satisfacción en los pacientes con disfunción eréctil adecuadamente seleccionados, una selección cuidadosa de los pacientes es fundamental para reducir al mínimo las complicaciones y garantizar unos resultados óptimos. Las Directrices de la EAU no enumeran contraindicaciones absolutas; en su lugar, identifican factores de riesgo como la diabetes, el hipogonadismo y la lesión medular, y subrayan la importancia de una selección cuidadosa de los pacientes. La diabetes no controlada, las infecciones activas y las afecciones psicológicas no tratadas deben abordarse antes de la cirugía, y determinadas variaciones anatómicas y afecciones médicas aumentan el riesgo quirúrgico. Una evaluación preoperatoria exhaustiva y un asesoramiento adecuado del paciente son componentes esenciales del proceso de evaluación.
De las guías clínicas
"Un amplio estudio de base de datos ha demostrado que la diabetes mellitus es un factor de riesgo de infección de las prótesis de pene, lo que pone de relieve la necesidad de una selección óptima de los pacientes." (p. 56)