Respuesta detallada
Las prótesis de pene se utilizan principalmente como tratamiento quirúrgico para la disfunción eréctil (DE) cuando los tratamientos menos invasivos, como medicamentos o dispositivos de vacío, son ineficaces o inadecuados. Estos dispositivos permiten a los hombres lograr una erección funcional para la actividad sexual, pero no están diseñados para aumentar la longitud o el grosor del pene. De hecho, algunos pacientes pueden experimentar una disminución percibida en la longitud del pene después de la implantación.
Según las Directrices EAU sobre salud sexual y reproductiva de 2025, la implantación de prótesis de pene se considera un tratamiento de tercera línea para la disfunción eréctil, recomendado cuando otros tratamientos han fallado o según la preferencia del paciente. Las directrices advierten específicamente que los pacientes deben estar plenamente informados sobre los beneficios y las posibles complicaciones asociadas con el procedimiento.
De las guías clínicas
"Implantar una prótesis de pene si otros tratamientos fallan o dependiendo de la preferencia del paciente. Los pacientes deben estar completamente informados de los beneficios y daños asociados con el procedimiento... No recomiendo la implantación de prótesis de pene, el desmontaje del pene o la técnica de deslizamiento a pacientes que buscan opciones de alargamiento del pene". Las directrices desaconsejan explícitamente recomendar la implantación de prótesis de pene a pacientes cuyo objetivo principal es el pene. alargamiento. Esta recomendación se basa en la evidencia de que los implantes de pene no son efectivos para aumentar las dimensiones del pene y solo deben usarse para el propósito previsto de tratar la disfunción eréctil.